Fundación de Seguridad Aérea

II Premio ‘Ángeles, Eugenia y Jorge Piretti’

Palabras de bienvenida de la Presidenta de la Fundación, Pilar Vera (transcripción íntegra)

Buenos días:

Bienvenidos a esta II Edición del Premio de la Fundación. Mis primeras palabras recuerdan a nuestra fundadora registral Angeles Piretti León que murió el pasado 12 de Enero. Fue la única persona de todas las que formamos la Asociación de Afectados del Vuelo JK5022 que cuando propuse la creación de la Fundación centrada en promocionar y contribuir a la seguridad de la aviación de otra manera más profesional y con medios que hasta entonces no habíamos tenido, me apoyó sin dudarlo e incluso donó parte de la indemnización que le dieron por su hija y nieto para que pudiera inscribirla en el Registro de Fundaciones. Estos Premios llevan sus nombres: era su deseo que la sobrevivieran en el tiempo y a mí me cabe la tranquilidad de que pude cumplir su voluntad, que ella el año pasado lo vivió y ahora siento que está con nosotros. La Asociación inevitablemente cerrará su largo camino de más de 17 años y la Fundación seguirá adelante con otro enfoque muy diferente y objetivos mucho más amplios y ambiciosos.

Hoy 20 de Febrero es el Dia Internacional de las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias, es el 5º Aniversario desde que se conmemoró por primera vez en 2022. Cuando propuse a la OACI este día sorprendió, pero acabó declarándolo porque había reconocido internacionalmente a diferentes sectores de la aviación pero no a los pasajeros que se convierten en víctimas cuando el vuelo no llega a su destino: teniendo a la persona en el centro de su actividad, era incomprensible que se olvidaran de recordar, una vez al año, a las víctimas y sus familias de tragedias aéreas, colectivo que más ha contribuido con sus vidas a la seguridad en la aviación.

Posteriormente en España logramos que el 20 de Agosto se declarase en 2025 Dia Nacional de las Víctimas de Accidentes Aéreos y sus Familias.

Nuestro recuerdo, cariño y solidaridad con las 47 familias que están sufriendo la pérdida de sus seres queridos por la tragedia del choque de trenes en Adamuz, sabemos bien lo que están pasando porque las heridas de quienes hemos pasado por lo mismo se reabren con el mismo dolor, aunque sean otras personas las afectadas cada vez. Es angustioso saber y pensar lo que les espera…

La creación de la Autoridad Independiente de Investigación en los Modos del Transporte que lleva esperando el desarrollo y aprobación de su Estatuto desde Julio de 2025 es más necesaria que nunca, por ellos y por los que les sucederán, aunque no es lo que me hubiera gustado para mi País, es un paso esencial diría que revolucionario sobre lo que existía desde tiempos anteriores a nuestra Constitución.

La Fundación que nació a finales de 2023 sigue su camino tratando de aunar voluntades y medios en torno a nuestra idea de trabajar a favor del bien común colaborando con instituciones y sector privado con los que compartimos el objetivo de mejorar la seguridad de la aviación, sector de importancia estratégica en nuestro País. Por ello, estamos trabajando en consolidar colaboraciones con las agencias de la administración responsables de velar por la seguridad, así como con las empresas públicas y privadas del sector, tanto a nivel nacional como internacional.

La Fundación se ha convertido pese a su reciente creación en la esperanza de muchos de los que creen firmemente que la seguridad aérea es mejorable y eso, nos compromete a todos por igual en la noble tarea de poner lo mejor de cada uno a su servicio.

La Formación, eje básico de cualquier sistema de seguridad, será uno de los objetivos que la Fundación se ha impuesto: prevenir siempre será más barato y menos doloroso que afrontar emergencias cuando ya se ha perdido la vida y no hay nada que la repare.

Estamos abiertos a propuestas e iniciativas que mejoren no solo la seguridad área en general sino también el desempeño de  los profesionales que cada día sostienen con su trabajo que los vuelos lleguen a su destino a pesar de lo duro que resulta a veces afrontar situaciones que podían evitarse con un sistema dinámico, ágil y preventivo como es el de la aviación.

Les agradezco a todos su compañía y nos disponemos a escuchar la historia reciente de los 4 protagonistas de nuestro Premio en la Edición de 2026, después de escuchar al Director General de Aviación Civil, David Benito al que agradezco su presencia en este Premio.

Una historia real y estremecedora: la mesa redonda

Moderada por el patrono Eduardo Gavilán, la mesa redonda reunió a tres miembros de la tripulación —Francisco Javier Lozano (comandante), Guillermo Peñuelas (operador de grúa) y Raúl Ares (rescatador)— junto al superviviente José Fernández Sánchez, rescatado junto a su hijo la noche de la DANA.

La narración detallada de lo vivido permitió a los asistentes comprender la magnitud real de la tragedia y la dimensión técnica, humana y emocional de los rescates realizados.

Entre las frases más impactantes, destacó el testimonio del superviviente:

«Cuando vi la luz del helicóptero le dije a mi hijo: ‘de esta salimos’.»
— José Fernández Sánchez

Los miembros de la tripulación compartieron, con serenidad y precisión, cómo vivieron aquella noche. El comandante Lozano describió la llegada a un aeropuerto completamente inundado, sin comunicaciones y con obstáculos invisibles en medio de la oscuridad total:

«Era como estar dentro de una película: sin luces, sin información y con cientos de móviles pidiendo ayuda.»
— Francisco Javier Lozano, comandante

Guillermo Peñuelas, operador de grúa, explicó la dificultad del rescate en tierra, muy distinta a las operaciones en mar abierto:

«Teníamos que discriminar a quién rescatar primero, usando el FLIR para distinguir quién estaba realmente en peligro.»

Por su parte, el rescatador Raúl Ares resaltó la dimensión humana:

«Cuando subes a una persona y te abraza… eso no se olvida.»

Finalmente, el copiloto Rodrigo Nieto, que llegó durante la conferencia, aportó una perspectiva única: fue rescatado él mismo esa noche por compañeros de otra unidad para poder unirse a la misión.

Entrega del premio

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De izq. a dcha: Rodrigo Nieto, Javier Lozano, Guillermo Peñuelas y Raúl Ares, sosteniendo los diplomas enmarcados y el galardón del premio.
Palabras de Pilar Vera (transcripción íntegra)

Estimados amigos:

Hacer posible algo extraordinario solo es propio de quienes tienen firmes convicciones y creen que si no lo intentan seguirá siendo imposible. Por lo general, son héroes anónimos, de la seguridad aérea, profesionales cuya labor discreta sostiene cada despegue y cada aterrizaje. Son personas que trabajan con rigor, precisión y un profundo sentido de responsabilidad. No buscan reconocimiento, pero sin ellos nada funcionaría.

Su dedicación garantiza que millones de pasajeros lleguen a casa cada día, pero también, cuando ocurren las desgracias, que estén disponibles y en ocasiones vayan incluso más allá de lo permitido para salvar vidas de ciudadanos que sin ellos probablemente morirían: están en primera línea y expuestos, solo su vocación garantiza la seguridad en los rescates difíciles y arriesgados.

Los 4 miembros de la Tripulación del HELIMER 203 están entre esos héroes anónimos que sobresalen por su humanidad y por su preparación, pero sobre todo por su creencia firme en la seguridad aérea cumpliéndola sin excusas a pesar de entornos hostiles y peligrosos.

Como han tenido la oportunidad de escucharlos, el pasado 29 de Octubre de 2024 se desató una DANA (depresión aislada en niveles altos) que sumió a la Comunidad Valenciana en la devastación y el caos, sin una dirección preparada y prevenida para afrontar semejante catástrofe.

De entre la indignidad de los responsables y desesperación de los afectados surgió la esperanza con la tripulación del helicóptero Helimer 203, formada por un equipo de 4 personas: el comandante Francisco Javier Lozano, el copiloto Rodrigo Nieto, el operador de grúa Guillermo Peñuelas y el rescatador Raúl Ares, que realizaron once rescates y un perrito en una noche de vientos huracanados, visibilidad nula y aguas furiosas y revueltas.

No contaría con tiempo suficiente hoy para referirme a cada una de sus trayectorias profesionales, pero les aseguro que son extraordinarias y solo podían serlo porque hacer lo que hicieron aquella noche y hacen cada día solo se sostiene con una base sólida de conocimientos y actitud ante la vida de constante compromiso que se consolida con otros valores como valor, coraje y determinación.

El Piloto Francisco Javier Lozano con más de 6000 horas de vuelo, es piloto de helicóptero y capitán del ejército del aire en excedencia. Desde hace 18 años opera el helicóptero AW139 con base en Valencia. Ha prestado sus servicios en emergencias dentro y fuera de España. Como comandante, era el máximo responsable de la seguridad de la aeronave aquella noche y lideró el trabajo de la tripulación.

El copiloto Rodrigo Nieto con más de 3.000 horas de vuelo y más de 17 años de experiencia en diferentes trabajos aéreos. Desde hace 3 años opera vuelos para Salvamento Marítimo con base principal en Vigo. También tiene reconocimientos por sus intervenciones profesionales.

Operador de grúa Guillermo Peñuelas, también rescatador, instructor y responsable de instrucción de Rescatadores y Operadores Grúa. Está jubilado actualmente.

Rescatador Raúl Ares con un largo historial como rescatador y actualmente operador de grúa, voluntario de la Cruz Roja, Buzo Profesional, Nadador de rescate… Reconocimiento en 2008 con el Ancla de Plata de Salvamento Marítimo por la intervención en el rescate del buque Fedra y en 2025 con Blades of Valor, reconocimiento internacional al valor en operaciones de rescate aéreo.

Como han contado se expusieron a un rescate nocturno en el barranco situado bajo el puente de la N220 en condiciones de visibilidad extremadamente reducidas y riesgo inminente de arrastre por el torrente, el Helimer 203 descendió para evacuar a cuatro personas atrapadas por la súbita subida de las aguas. La precisión en el izado evitó un desastre mayor en este entorno hostil.

En zonas inundadas a lo largo de la noche, el equipo salvó a cinco individuos en situaciones de alto riesgo, incluyendo a uno aferrado a un muro. Amaneciendo rescataron a un hombre de 84 años, izándolo con maniobras expertas y trasladándolo directamente al Hospital de La Fe, desafiando el temporal persistente y a los elementos que los rodeaban. También a una mujer y a su perrito del que no se separó hasta que rescataron a los dos.

Es de conocimiento público lo mal que gestionaron la emergencia sus responsables tanto de la Administración Autonómica como de la Central, lo difícil que se lo pusieron a los ciudadanos inocentes desbordados y vulnerables doblemente: por la tragedia y por la falta de ayuda en los momentos cruciales, el resultado de 229 muertes debería obligarnos a todos a aprender de esta tragedia para corregir los errores que la provocaron.

En España hay muchas leyes, tantas que cuando se produce la tragedia /catástrofe los que deben atenderla no tienen ni idea de cómo aplicarlas, por eso desde la Fundación promovemos FORMACION y SIMULACROS que preparen a las personas, incluidas aquellas que tienen responsabilidades en los despachos, para afrontarlas con eficacia, decisión y rapidez, protegiendo a los ciudadanos que las sufren en primer lugar y por encima de cualquier otra condición. Cargar con muertos a la espalda condena hasta al más cruel de los humanos.

APRENDER DE LAS TRAGEDIAS para corregir los errores que las provocan fomentando y divulgando las lecciones aprendidas para que otros conozcan como afrontar retos del alcance y magnitud del que hablamos hoy debería ser obligatorio en nuestro País.

Como ciudadana y como Presidenta de la Fundación y de la AVJK5022, gracias por su vocación silenciosa, compromiso, excelencia y por recordarnos que el heroísmo también puede ser humilde y cotidiano. Personas como ustedes han sido y son la esperanza de ciudadanos que nunca sabrán que velan por su seguridad y que están dispuestos a arriesgarse para ayudarles o salvarles de situaciones que otros no enfrentarán nunca por incompetencia o por negligencia.

La Fundación A20 Seguridad Aérea, tiene el inmenso honor de otorgar su II Premio “Angeles, Eugenia y Jorge Piretti”, a la tripulación del HELIMER 203: Piloto: Francisco Javier Lozano, Copiloto Rodrigo Nieto, Operador de Grúa: Guillermo Peñuelas y Rescatista Raul Ares, no sólo por lo que hicieron en la DANA sino por su trayectoria comprometida con la seguridad aérea, con los rescates extremadamente difíciles y por hacer que lo imposible fuera posible la noche del 29 de Octubre salvando vidas y dando un ejemplo a la sociedad de coraje, corazón y valentía, cualidades reservadas solo a aquellos que están dispuestos a ejercerlas sin dudar.

Les entrego este Premio en la seguridad de que nuestra fundadora Angeles Piretti lo comparte y desde donde esté, les felicita por hacer una sociedad más segura, humana y protegida.

Esto es para ustedes.

Palabras de agradecimiento del Comandante Francisco Javier Lozano (transcripción íntegra)

Muchas gracias por acompañarnos hoy.

Permítanme comenzar expresando mi más sincero agradecimiento a la Fundación A20 de Seguridad Aérea por la concesión del Premio Ángeles, Eugenia, Jorge Piretti y, muy especialmente, a Pilar Vera, en este día internacional de las víctimas de accidentes aéreos y sus familias.

Desgraciadamente, a lo largo de mi vida profesional he vivido en primera persona —junto con muchos compañeros que hoy están aquí presentes— la realidad de los accidentes aéreos en distintas unidades donde he tenido el honor de servir. Recuerdo el C-101 en la Academia General del Aire, el Aviocar del 803, el “Botijo” en Pollensa, el Helimer en Almería… Nombres que para muchos pueden ser solo aeronaves, pero que para nosotros representan amigos, compañeros, historias que dejan una huella profunda y permanente.

Cada uno de esos acontecimientos nos recuerda la fragilidad de nuestra profesión y la necesidad de reforzar nuestro compromiso con la seguridad, el aprendizaje constante y la responsabilidad que asumimos cada vez que iniciamos una misión.

Porque detrás de cada accidente hay familias, hay compañeros, hay vidas que cambian para siempre. Y precisamente por ellos tenemos la obligación moral de seguir mejorando, de no bajar nunca la guardia y de mantener viva la cultura de seguridad.

Recibir este reconocimiento es un gran honor y, sobre todo, una gran responsabilidad.

Porque hablar de seguridad aérea, para quienes vivimos la aviación desde dentro, no es hablar solo de normas o procedimientos. Es hablar de personas, de confianza y de decisiones que se toman en segundos y que tienen consecuencias para toda la vida.

En los helicópteros de rescate trabajamos en el límite de lo posible, en escenarios complejos, cambiantes y muchas veces hostiles. Con los años aprendes que la seguridad es, sobre todo, una actitud. Y también aprendes algo que puede parecer contradictorio: muchos accidentes ocurren durante los entrenamientos, cuando la complacencia aumenta y la tensión disminuye.

La noche de la DANA fue el reflejo de la preparación y la experiencia de una tripulación que ha dedicado toda su vida a lo que llevamos grabado a fuego en nuestro ADN: salvar vidas. Recuerdo perfectamente la sensación de estar ante un escenario que solo puede describirse como apocalíptico.

Pero también recuerdo algo aún más importante: la serenidad y la concentración dentro de la cabina. Se dio la confluencia de una tripulación experimentada en ese modelo de helicóptero, que conocía perfectamente la zona de trabajo y cada uno de sus obstáculos.

Llevábamos 18 años volando juntos, con una coordinación casi intuitiva y un entrenamiento nocturno constante que, aquella noche, marcó la diferencia. Hubo toma de decisiones inmediatas acertadas. Hubo grandes capacidades físicas y psicológicas. Hubo conciencia situacional.

Hubo cultura de seguridad. Y la certeza de que cada uno sabía cómo respondería el otro.

Gracias a ello, realizamos rescates en un entorno extremadamente hostil, manteniendo siempre el control y el respeto por nuestros límites. Porque en nuestra profesión hay una premisa que nunca cambia: cada vez que salimos a una misión, el objetivo es volver todos a casa. Y si no es seguro, se aborta. Sin excepciones.

Este premio no lo sentimos como algo individual. Pertenece a todas las tripulaciones que están de servicio todos los días del año y que, normalmente, tienen que actuar cuando peor están las cosas.

Gracias por reconocer no solo una trayectoria, sino una forma de entender esta profesión. Y gracias por ayudarnos a seguir volando con la convicción de que la mejor misión siempre será aquella en la que todos regresamos juntos a casa.

Muchas gracias.

El acto concluyó con la foto oficial en las escaleras del Palacio de Zurbano y un vino español que permitió seguir compartiendo experiencias y emociones en un ambiente de cercanía y reconocimiento.

Álbum de fotos

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